La Grata Compañía de una Mascota


“Los ojos de una mascota tienen el poder de hablar un gran lenguaje de amor”
(M. Baber)


Paulina experimentaba sentimientos de soledad y abandono. Deambulaba sola,  tenía muchos miedos y prefería estar lejos de la gente. Había desconfianza en su mirada y gestos. Sin embargo, desde hace unos días, la vemos más animada, expresiva y parece que las ilusiones hubieran regresado en ella. Hoy, lleva una graciosa ropa primaveral retocada por una bonita gorra, tejida por ella misma, que la hace más atractiva. Lo curioso es que lleva entre sus brazos una linda perrita a la que prodiga afecto y cuidados. La pequeña mascota llamada Cindy mueve la cola, levanta las orejas y emite un gracioso aullido como de bebe, como señal de satisfacción por las caricias de su ama, despertando la curiosidad y  simpatía de las personas que las ven. Comenta Paulina que está tratando de condicionar un horario para sacarla a pasear, darle de comer, de beber agua limpia, e incluso para que haga sus necesidades.

Ayuda combatir el aislamiento y la soledad. Ante la sensación de tristeza o desesperanza, si tienes una mascota, siempre habrá alguien esperándote lista para darte una efusiva bienvenida, el motivo necesario para jugar o volver a salir y romper la soledad. La apatía o la falta de ilusión disminuyen cuando alguien a quien aprecias demanda de ti. Hace que saques fuerza de flaquezas para llevarla a pasear, asearle o darle de comer, haciendo que tu malestar pase a un segundo plano. Es decir, una mascota puede ayudarte a reducir considerablemente los síntomas de estrés, ansiedad y depresión.

Un buen agente para mejorar las relaciones sociales. La mayoría de las personas muestran afecto ante la presencia de una mascota, hacen gestos de cariño y sienten la curiosidad de hacer preguntas al dueño. Dado que usualmente, nos hace sentir bien tales halagos, también nos agrada hablar bien de la mascota. De manera que  su presencia es la excusa perfecta para hablar incluso con desconocidos en la calle. En una investigación hecha en Inglaterra (Brain Res, 2016), la gente recorría la misma ruta primero con y luego sin la mascota. La presencia del “animalito” facilitó las conversaciones con extraños, lo que nunca se produjo cuando la mascota no estaba presente. Como vemos, es revelador el poder socializador que tiene la compañía de una mascota.

Ayuda a mantenerse en forma. El sobrepeso corporal y la vida sedentaria son dos grandes problemas que afectan la salud y el bienestar de millones de personas. Mucha gente hace planes para adquirir un patrón de ejercicios físicos, sin embargo se quedan solo en el propósito y la frustración por no hacerlo podría aumentar el problema. Igualmente, los adultos mayores y los que experimentan problemas de salud mental suelen caer en la vida sedentaria. En cambio, si la persona tiene una mascota, podría obligarse a sacarlo a pasear todos los días. La rutina diaria que requiere un animal para su alimentación, juegos y paseos, obliga estar activos. Así, habría una alta posibilidad de desarrollar un patrón de caminatas o ejercicios físicos beneficiosos para la salud. Entre otros, puede ayudar a mejorar el funcionamiento cardiovascular, músculo-esquelético, e incluso proveer gratas sensaciones de alivio emocional (Nagasawa, N.; Kikusui, T., 2017).

Para mejorar el estado de ánimo. Es sabido que los animales prodigan afecto, perciben nuestras emociones y siempre están cerca de uno. Prodigan compañía y afecto sin condiciones. En este nivel, ayudan a mejorar el estado de ánimo y la motivación, base de la autoestima y la confianza personal. Si las mascotas nos dan la posibilidad de ser y sentirnos necesarios, también nos da una buena razón para sentirnos vivos. Por otro lado, a niños y adultos que les cuesta confiar en los demás, les ayuda superarlas cuando las experimentan con animales de compañía. Igualmente, cuando se tiene la moral baja o se está pasando por situaciones emocionales difíciles, los comprensibles sentimientos de desconfianza e inseguridad, pueden ser atenuados por la presencia de una mascota.

Ayudan a mejorar las habilidades y en los cuidados de salud. Es valioso resaltar la contribución de los animales en la recuperación o el desarrollo de las habilidades sensoriales, motoras y cognitivas de los niños y adultos, en varias condiciones emocionales, neurológicas, psiquiátricas y médicas. Hay grandes logros en el espectro autista cuando se hace uso de animales en favor de la comunicación e interacción social. Las personas con limitaciones en el movimiento por problemas neurológicos, mejoran significativamente al realizar ejercicios de fortalecimiento, coordinación y equilibrio en el agua, acompañados por delfines. La motivación y el despertar cognitivo que se dan en personas con condiciones mentales o retrasos, al participar en cabalgatas al aire libre, o el despertar agradable gracias al canto mañanero de algunas aves, son gratamente sorprendentes.  También, son útiles las tareas de compañía, protección, rescate y guía proporcionados por perros entrenados en personas ciegas o sordas. Y no es menos sorprendente, saber que hay animales entrenados para dar avisos de alarma en casos de ataques epilépticos o descompensación súbita en diabéticos e hipertensos.

Finalmente, fue grato compartir la experiencia de Paulina y ser testigo de cuanto la está ayudando su mascota Cindy para mejorar su estado de ánimo, encontrar un motivo y embarcarse en su camino hacia la recuperación. Enhorabuena por ella. Terminamos diciendo, que no es imprescindible tener una mascota. A muchos no les gusta o tienen alergias al pelo de los animales y no pueden tenerlo en casa. Lo útil, es que estamos aprendiendo a disponer de una variedad de recursos para ayudarnos a salir adelante o fortalecer los sentimientos de bienestar.


Dr. Julio Celada González, Médico-Psiquiatra y Psicólogo

California, USA 2017



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