Imitación, Empatía y Recuperación


“La persona ejemplar es responsable hasta cuando no está haciendo nada y es sincera hasta cuando no habla. Hay quienes enseñan hasta sin hablar” (Anónimo)

Pedro camina erguido, mira de frente y se esfuerza por decir “hola” a sus conocidos, imitando lo que hace José Luis, su compañero de camino. Berni, recordando la frase positiva e imitando la manera de sonreír de  Juanita, a quien la admira, contrarresta sus días de pesimismo y mejora su estado de ánimo. Hacer frente a retos para superar la desconfianza y el temor, así como alcanzar el balance emocional o contrarrestar los pensamientos negativos, requiere de constancia y el uso de “herramientas” de ayuda.  Para Juana y José Luis, dos veteranos, afectuosos y solidarios compañeros, como hacen los “Peers” en salud mental, colaboran con los clientes en su camino hacia la recuperación.

Algunas experiencias cotidianas. Desde bebes, imitamos gestos como fruncir el ceño o sonreír. La alegría de los demás contagia, bostezamos cuando otros bostezan, sentimos hambre al ver comer a otros o ante una película de suspenso el cuerpo se estremece como si fuese real. Parece que estamos hechos para sentir lo que sienten los demás y aprender por imitación. También, como seres sociales entendemos las acciones y emociones de los demás, ya que en nuestro desarrollo social y cultural, accedemos al lenguaje conceptual y a la representación mental.

Las emociones contagian? Si vemos un rostro triste intuimos que algo le pasa y nuestro ánimo puede afectarse. Tal vez por ello, las novelas de drama atrapan por su alto contenido sentimental y personas con depresión se sienten comprendidas más por otros en igual estado. Así, la exposición a patrones de violencia podría aumentar el grado de insatisfacción y violencia en niños y adolescentes, ya que tendemos a imitar lo que vemos. Por otro lado, se sabe que la gente al forzar la risa y fingir la alegría hace que mejore su estado de ánimo. También lo hará al estar con gente bromista porque la risa suele ser contagiosa. Por ello, justificamos el estilo proactivo de nuestro programa que al fomentar la empatía, respeto y la persuasión, incorpora a las personas en un ambiente confortable y realista para motivarle hacer cambios progresivos.

La bondad de la empatía. Nos permite sentirnos  de la manera cómo se siente la otra persona, entenderla y ponernos en su lugar, respetando sus valores y cultura. No es una simple imitación o un cumplido. Supone sintonizar con sus sentimientos, pero también entender por qué la persona actúa de esa manera, diferenciando su realidad de la nuestra. Esto es algo que hay que practicar racionalmente para no perder la objetividad, especialmente en los centros donde se provee ayuda.

Imitación, moldeamiento y aprendizaje. Una forma de aprender es por imitación y desde allí la internalización, abstracción y razonamiento. Es útil en la educación y vida social porque estamos programados para aprender de los demás y llegamos lejos aprendiendo de los padres, maestros y compañeros, como actúan.  Por eso, es útil educar con el ejemplo y saber que también nuestras conductas pueden moldear el comportamiento de otros. Los niños imitando desarrollan su estructura cognitiva, los adolescentes imitando construyen parte de su personalidad, y el adulto mayor imitando y repitiendo conductas prolonga su capacidad de funcionamiento.

El aprendizaje por imitación sazonado con dosis de empatía, facilita la recuperación en personas cuyas funciones de razonamiento y toma de decisiones habían estado afectadas por alguna condición emocional, mental o física. Y desde un punto de vista social, se producen grandes conflagraciones o admirables crecimientos, como consecuencia de la imitación y el contagio colectivo, desde ciertos comportamientos destructivos o solidarios, respectivamente. Por ello, se debe combatir los dogmatismos delirantes y promover la formación de la moral, capacidad de discernir, la cultura de la paz y otros, como modelos de convivencia social y bienestar humano.

Como actúa el cerebro? Los comportamientos de imitación y empatía se reflejan en la actividad cerebral, especialmente en las áreas frontal, parietal y subcorticales. Allí se localizan las “Neuronas Espejo” (G. Rizzolatti, 2004; M. Arbib, 2016). A través de sofisticados estudios (IRMf, TMS y EEG del comportamiento), se hallaron que estas neuronas se activan cuando la persona ejecuta una actividad, ve a otros hacerlo, o cuando tiene la representación mental de cómo se ejecuta esa actividad. Para el cerebro de la persona que representa mentalmente la actividad, es como si estuviera ejecutando lo que el otro hace, de modo que funciona como un espejo. Este fenómeno se descubrió hace poco y actualmente se está estudiando su utilidad en pedagogía, rehabilitación, mercadotecnia y otras disciplinas. Es posible que estas neuronas también ayuden a replicar, procesar y sintetizar en nuestros cerebros la información proveniente de las experiencias, cual archivo histórico-social. Es más, la red de neuronas espejo responde de manera distinta si la persona que está delante comparte nuestra cultura o no. Mediante Estimulación Magnética Transcraneal (TMS) se investigó  respuestas neurales en participantes americanos ante gestos americanos y latinos hechos por actores americanos y latinos. Los gestos americanos hechos por americanos produjeron activación neural diferente que ante los gestos latinos hechos por ambos grupos de actores (UCLA NewsRoom, 2016), lo que demuestra que  se empatiza mejor con personas de cultura similar.

Sugerencias

  • Imitar a las personas alegres y positivas hará sentirse emocionalmente mejor.
  • Cultivar la empatía para motivar a la gente involucrarse en acciones proactivas.
  • En clínica, es útil trabajar con la familia y personas de confianza, para que se entrenen en habilidades que ayuden moldear comportamientos deseables.
  • Promover liderazgos honestos para el beneficio colectivo.
  • Los maestros, guías y líderes están invitados a cultivar emociones y conductas positivas que favorezcan una educación y formación integral de la persona. 
  • Es útil trabajar el autocontrol emocional a partir de moldeamientos externos. 
  • Valorar la cultura propia y nutrirse de la convivencia multicultural.
Finalmente, hay motivos para sentirse bien, admirar a la gente buena como Juanita y José Luis y seguir cultivando habilidades que fortalezcan al ser humano. La imitación, el moldeamiento social y la empatía, son buenos recursos para enriquecer vidas, relaciones humanas y prevenir riesgos. Entre otros, gracias a la conciencia social y al maravilloso trabajo del cerebro humano, dentro de parámetros de humanismo y respeto por los valores y la dignidad humana.

Dr. Julio Celada González, Médico Psiquiatra y Psicólogo
California, USA 2017




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