Machismo y Temor aumentan los casos de Cáncer


El presente tópico tiene el propósito de comprender algunas de las razones del porqué hay poca participación de muchos hombres en los procesos de prevención y búsqueda oportuna de ayudas para su salud.

Un experto en Urología, dice que la probabilidad de que el hombre contraiga cáncer de próstata está en aumento en muchos países. Este tipo de cáncer causa más de 30,000 muertes al año solo en Estados Unidos y, de acuerdo a estudios, el riesgo para un hombre de padecerlo es del 20%, lo que significa, 1 de cada 5 hombres. Según la (OMS) Organización Mundial de la Salud, el Cáncer de Próstata es el principal cáncer que aqueja a los hombres en todo el mundo.

Esta dolencia no distingue clase económica. En los sectores sociales donde hace falta información y educación en cuestiones de salud, la incidencia es mayor. Al parecer, el machismo y los mitos sobre la evaluación y exámenes de prevención que son necesarios para prevenir y detectar estos casos, hace que el problema se extienda más. Estos mitos y prejuicios, también contribuyen a que las poblaciones de alta densidad demográfica tengan mayor incidencia de cáncer de próstata. En estas comunidades hay enorme resistencia a buscar ayuda. Hay una gran resistencia al examen del “tacto rectal”, y el examen de sangre para evaluar el PSA (Antígeno Prostático Específico) debido a los mitos de vergüenza, escándalo y de poner en riesgo la virilidad, si consienten ser examinados. Estos exámenes son fundamentales para evaluar el estado de la próstata.

Pese a que la salud es primordial en la vida del ser humano, muchos hombres prefieren priorizar otros factores culturales; así como lo confirmó un grupo de 10 hombres entrevistados, y quienes se hallaban entre las edades de riesgo (Men’s Health Rev 2015).
 
"Yo no me hago ese examen porque no lo necesito", expresó un señor de 45 años que se dedica a la docencia; "Eso no es de hombres" contestó otro de 40 años dedicado a la mecánica automotriz; mientras que un señor dedicado al servicio de vigilancia privada dijo "primero pido a Dios nunca me pase nada, pero si me da eso, ni modo voy a aguantar lo que me toque"
, meditó.

El temor a la entrevista y la necesidad de preservar el secreto fue tan grande  que los encuestadores tuvieron que garantizar bajo documento escrito de que no se publicaría sus nombres, mientras los otros siete consultados no quisieron responder las preguntas.
 
Según los expertos, esta situación se debe a una cultura machista, propia de muchas partes del mundo que hace que el hombre relacione a este tipo de examen médico con una práctica sexual. El Dr. H. Montoro (2016), dice que el estudio de la próstata es muy simple, no es doloroso y lleva algunos segundos hacerlo, pero incomprensiblemente produce reacciones de pánico a muchos varones. No consienten que se lo haga otro hombre porque se parecería a una penetración sexual, pero tampoco consienten que se lo haga una mujer, porque parecería una grave violación a su intimidad y orgullo.

Si somos realistas, este examen suele ser eficaz y podría identificar en sus estadios iniciales una alteración de la próstata y tratarse muy bien. Se puede hacer un buen estudio a través del tacto porque es fácilmente palpable en su forma y consistencia. Y es importante que todo hombre a partir de los 45 años de edad, se haga un examen de tacto rectal  conjuntamente con el PSA una vez al año para prevenir riesgos. Uno de estos exámenes no excluye al otro, ambos son complementarios.
No obstante, no haber una causa conocida, la historia de que algún familiar haya padecido de cáncer de próstata, también es un factor que ayuda en la prevención.  Si hay una historia familiar, es importante que los exámenes de despistaje se haga cada seis meses a partir de los 40 años de edad.

Según el experto, la mayor incidencia de cáncer se encuentra en las poblaciones con menor poder adquisitivo y menor grado de instrucción, los cuales aumentan el prejuicio, el temor y la resistencia de hacer frente al tema. Por otro lado, hay pacientes que van al urólogo para chequeo periódico, aceptan el examen de sangre para analizar el PSA pero  nunca aceptan el tacto rectal. En la opinión y actitud de muchos médicos, también está la tolerancia de entender que si al paciente le cuesta admitir dicho examen no lo pueden obligar. Usualmente, tampoco el médico dispone de tiempo suficiente para educar y hacer tomar conciencia a sus pacientes. Felizmente, muchos pacientes se van dando cuenta que el examen del tacto rectal no pone en riesgo su virilidad ni implica que le hayan quitado la hombría o hayan “sido víctimas de una penetración o de una violación, y mucho menos de haberlos convertido en homosexuales”.

Es importante romper el tabú, toda vez que nuestras vidas están en juego admiten muchos pacientes varones que se están recuperando de cáncer de próstata. Gracias a las campañas educativas y al trabajo de los medios de comunicación, la población con más carencias está comenzando a entender las necesidades de esta evaluación. El tratamiento en esta condición médica, dependerá del estadio de la dolencia y de la edad de la persona, variando desde la observación y seguimiento, cirugía, radioterapia y tratamiento hormonal. "Lo más importante es superar ese aspecto cultural en el que los hombres se niegan al tacto rectal, así como visitar al médico por otras razones, que en algún momento puede significar la vida o la muerte de una persona", enfatiza el experto.

Influye la cultura machista?

Sin duda, sí influye. Muchos de los profesionales de la salud relacionan las condiciones de salud más pobres de los hombres a su falta de información y a la torcida creencia machista de que el hombre es fuerte, no obstante esconder considerables temores, como el miedo al diagnóstico y la desconfianza en los demás. Los hombres son más propensos a “aguantarse” la enfermedad, porque admitirlo sería igual a la debilidad. Muchos hombres consideran un menoscabo para su masculinidad  el tener dolencias y ocultan sus problemas hasta que la realidad les muestra  un panorama más complejo. El supuesto orgullo, en este caso, en vez de virtud sería un miedo encubierto y muchos varones priorizan el trabajo, más como un escape para no hacer frente el problema. Del mismo modo, la consabida fortaleza no suele ser consistente sino más bien rígida  e inflexible, que podría producir pobre control de las emociones. 

Finalmente, cabe resaltar que el acceso a la información y educación, así como las adecuadas políticas de salud y alcance comunitario pueden hacer una gran diferencia a favor del bienestar del varón.

Dr. Julio Celada González, Médico Psiquiatra y Psicólogo
California, USA. 2017



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