Buscar el lado positivo de las cosas


“Me encanta el sol porque sus rayos de luz son rayos de esperanza que atraviesan las nubes”  (Anónimo)

Es probable que en ciertas poblaciones, los moldeamientos y estereotipos sociales contribuyan para que haya más personas “negativistas” que “positivistas”, entre otros, debido a que les cuesta ver el lado bueno de las cosas y a que la gente prejuzga con frecuencia. Además, parece interesante aceptar lo malo y divulgarlo, porque da opción a creer que así es la vida y hacer comparaciones como una forma de excusa para evadir, diciendo por ejemplo, “yo no soy así”. Mientras que al enterarse de una noticia buena, muchos creen que esta no durará o que no estará a su alcance. Sin embargo, entrenarse en habilidades sociales para descubrir el lado bueno de las cosas es útil, porque hace sentir bien a las personas, fomenta valores, agudiza la mente y contribuye a cuestionar determinados estereotipos y patrones históricos de moldeamiento social.

Aunque las tendencias a ver el lado negativo o positivo de las cosas, son actitudes ante la vida y como actitudes que son, aparentemente no cambian las condiciones de vida de las personas ni cambian la realidad; sin embargo, son poderosos elementos psicológicos que tienen el poder de obstaculizar o favorecer los sentimientos de bienestar y la predisposición para entrar en acción. Es más, el negativismo se emparenta con el conformismo, el pesimismo y la resignación, pudiendo además constituirse en barreras psicosociales que frenan el desarrollo, el progreso de familias y comunidades.

Entonces, aunque las actitudes no cambian directamente la situación que se está viviendo, ¿tiene alguna importancia si se tiene o no una actitud positiva ante la vida? La respuesta a esta pregunta es un “sí rotundo”. Por ejemplo, se puede ver reflejada en las palabras de una madre:

"Hay un montón de cosas que marchan mal, pero también hay muchas cosas que marchan bien. He decidido hacer esfuerzos por hablar con mi familia de las cosas que van bien, porque he descubierto que le sirve a los míos, que me siento mejor cuando hablo de lo bueno que cuando hablo de lo malo, y mirando lo bueno puedo objetivamente dar nuevos pasos en esa dirección"

Por lo tanto, buscar el lado positivo de las cosas no solo hace sentir mejor a las personas, también:

  •  Facilita la motivación y las ganas de seguir haciendo cosas.
  • La actitud de las personas hacia la vida cuando deciden buscar el lado positivo de las cosas, es completamente distinta a la actitud que tienen cuando se dejan llevar por la tendencia a ver solo lo negativo. 
  • Dado que la forma en que las personas piensan sobre algo determina el modo en que se sienten acerca de ello, pensar en lo positivo de las cosas hace surgir los sentimientos de bienestar y la creatividad que impulsa nuevas acciones. 
  • Proporciona fuerza y energía para enfrentarse a las situaciones difíciles asociadas, por ejemplo, al tratamiento de un ser querido con problemas de salud mental, al cuidado de personas de edad muy avanzada o a reivindicaciones justas.

Puesto que fijarse en las cosas buenas y positivas de la vida es producto de una actitud que responde a las experiencias personales, debe ser cultivada y estimulada constructivamente desde la familia. Al principio, por ejemplo, la mayoría de los cuidadores de personas con dificultades para valerse por ellas mismas, que tienen una actitud pesimista, se encuentran con obstáculos y pueden incluso llegar a pensar que están intentando algo imposible. Pero la prueba de que es posible desarrollar actitudes positivas que influyan favorablemente en sus pacientes y en ellos mismos, es que muchos cuidadores lo han conseguido.

Un ejemplo de actitud positiva ante la vida se puede encontrar en los familiares o cuidadores de alguien que tiene problemas de salud:

  • Se esfuerzan por fijarse en lo que todavía puede hacer su ser querido, más que en las capacidades que ha perdido.
  • Estas personas disfrutan con más frecuencia de sentimientos positivos (bienestar, alegría, esperanza) y afrontan las tareas del cuidado y de la recuperación con más ánimo y energía. 
  • Igualmente, transmiten a su paciente confianza y ganas de hacer cosas e involucrarse en sus actividades diarias.
Una técnica sencilla que puede ayudar a las personas a cultivar una actitud positiva ante la vida, es anotar o hacer listas periódicamente de las cosas buenas y hermosas que tiene la vida. Por ejemplo, escribir cada noche antes de acostarse, las cosas buenas que el día les ha traído y  leerlos, especialmente en aquellos días en que el ánimo no está muy bien. Acciones como éstas, constituyen estrategias apropiadas para aquellas personas que quieren preservar su estabilidad, tomando las debidas precauciones.

Las siguientes palabras de una persona joven, también reflejan una actitud positiva:

"Hay veces que pienso que no quiero seguir viviendo. Pero entonces pienso en alguien a quien aprecio mucho: ¡Qué niño más precioso y sensible! Y cómo le quiero, por lo maravilloso que es. Creo que es un don maravilloso que la vida me ha regalado. Cuando pienso en él, sé que nunca dejaré que los problemas puedan conmigo!"

Dr. Julio Celada González, Médico-Psiquiatra y Psicólogo

California, USA 2018



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