La Bondad del Empoderamiento


LA BONDAD DEL EMPODERAMIENTO

“Nunca sabremos de lo que somos capaces hasta que lo intentamos” (Ch. Dickenson)

Una persona “empoderada” es aquella que cree que tiene poder y control sobre su vida, incluyendo sus problemas. Por ello, las personas que se valoran poco o están lidiando con conflictos recurrentes, y son más sensibles a las recaídas,  frustración y aislamiento, necesitan hacer importantes cambios. Por tanto, desarrollar una actitud positiva, hacer uso de los recursos, motivarse para hacer las cosas e incluso obligarse a llevarlas a cabo, si es que cuesta, es decir “empoderarse”, ayudará romper el aislamiento y salir de la sensación de impotencia.

Empoderarse a través de la acción

Tomar acción aunque cueste hacerlo al principio y mantenerse activo, son tareas impostergables que debe asumir la propia persona o con la ayuda persuasiva de los demás. Para esto: ser constante permitirá avanzar poco a poco, hacer frente a las tareas de cada día, hacer balances al final de cada jornada ayudará a valorar la utilidad de los pequeños logros y el reconocimiento o gratificación propia por haberlo conseguido, motivarán su continuidad e involucramiento en nuevas actividades. Definitivamente, todo esto beneficiará el camino de la recuperación y del bienestar. Es más, la persona no solo podría descubrir que se siente a gusto con lo que está haciendo, sino también podría valorar sus talentos, actuar con interés y responsabilidad. En conclusión, las actividades organizadas tienen la virtud de atenuar los estados de ánimo negativos e incrementar los sentimientos de bienestar y de valoración de la propia persona.

El grupo puede fortalecer a sus miembros

Los grupos de apoyo proveen un excelente espacio para estimular la motivación y la recuperación ayudando al descubrimiento de las propias fortalezas, proveyendo el soporte necesario para dar pasos y vencer la adversidad. Con este fin, el grupo y sus líderes, estimulan a sus miembros para que sean administradores proactivos de sus retos, capacidades y de los cuidados de su salud. Igualmente, ayudan a combatir las actitudes negativas como el “victimismo”, los sentimientos de inutilidad y la desesperanza, mostrándoles alternativas viables para lograr los cambios necesarios en sus vidas.

Una experiencia de empoderamiento

Juanita es ama de casa y madre de 5 niños, quien a través de su participación activa en uno de nuestros grupos de apoyo durante un año hizo importantes cambios. Ella quiere compartir su experiencia.

“Yo estaba muy deprimida y envuelta desde hacía años en el círculo de la sumisión y violencia doméstica. Descubrí la infidelidad de mi marido con otra mujer y por ello empezó a amenazarme con el divorcio. Además de la angustia y frustración que me ocasionaba estos hechos, yo me reprochaba por no haber sido capaz de ser la señora de la casa y ni siquiera de haber sabido mantener el interés de mi marido. Yo pensaba que debía seguir rogando a mi pareja para que no me dejara por otra mujer”.

“En el grupo de apoyo, poco a poco pude aliviar mi dolor emocional, recuperar la sonrisa y la esperanza, así mismo, logré entender que no tenía la culpa respecto al comportamiento de mi pareja y acepté la separación. Paralelamente, fui a un centro de salud mental para tratar mi depresión. Al cabo de algunos meses, sentí alivio, decidí hacer un curso para ser peluquera y seis meses después, empecé a trabajar en dicho oficio. Los miembros de mi grupo de apoyo siempre estuvieron a mi lado, fueron testigos de cómo iba mejorando mi estado de ánimo, mi arreglo personal y mi esperanza en el futuro. También, empecé hacer y recibir llamadas de mis antiguas amigas, conocí a más gente, aprendí a comunicarme mejor con los demás, en vez de callar y ser sumisa. Es más, ahora estoy planeando abrir mi propio negocio. Por otro lado, mi pareja aunque empezó a sentir celos desde que me vio hacer cambios, dejó de hablar de separación y ahora está más colaborador en las tareas de casa. Es él quien no quiere el divorcio, está colaborando mejor conmigo y con mis hijos”. 

Esta valiosa experiencia, nos permite identificar la bondad del empoderamiento:

  • Empoderamiento emocional: Ella progresó  desde la angustia y desesperación hasta la sensación de alivio y tranquilidad emocional, a través de la ayuda externa.
  • Empoderamiento motivacional: Desde la sensación de no tener fuerzas y no saber qué hacer, surgió en ella el deseo, la esperanza y las ganas de seguir haciendo cosas.
  • Empoderamiento en habilidades: Al terminar su curso y empezar a trabajar como peluquera, descubrió que tenía talentos y habilidades. 
  • Empoderamiento en recursos: En el grupo de apoyo se informó de la existencia de un centro de salud mental próximo a su casa. También, se decidió hacer uso de una beca para estudiar un curso, y ahora, se está asesorando con una organización para abrir su propio negocio. 
  • Empoderamiento social: Ejercer nuevos roles (trabajo, amistades), la ayudó a valorarse e incrementar sus habilidades de negociación, así como, a incrementar sus contactos sociales y la economía familiar.
Cabe destacar, que con frecuencia hasta que las personas no se hallan confrontadas por situaciones difíciles y no trabajan las alternativas que están a su alcance, no se valoran o no descubren sus enormes habilidades personales. Felizmente, la experiencia de trabajar en sus retos, les hace ganar nuevas habilidades y la grata sensación de tener poder en sus vidas.

Dr. Julio Celada González, Médico-Psiquiatra y Psicólogo
California, USA 201
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