Salir adelante a pesar de la adversidad


SALIR ADELANTE A PESAR DE LA ADVERSIDAD

“La persona resiliente se adapta mejor al medio, desplegando nuevas capacidades y destrezas”

María, perdió a sus padres cuando era niña, la casaron a los 13 años, cuatro años después fue obligada abandonar a sus hijas y huyendo de amenazas llego a USA. María, añoraba y sufría por ellas pero con fe y esperanza lucho por salir adelante, sin doblegarse.  Hace un año, inició la búsqueda de sus hijas, ya adultas, hoy está feliz de haberlas recuperado y de estar trabajando con ellas la conciliación. Este es un ejemplo de resiliencia, de cómo “aquellas personas que sufren adversidades, las superan, además que son transformadas positivamente por ellas” (Cyrulnik, B. 2017). 

¿Eres tú resiliente? Sí, si tuviste alguna adversidad y estás trabajando en lo siguiente:

•    Aceptarte, aceptar a los demás y cuidar tu autoestima.
•    Plantearte objetivos realistas, ser flexible y aprender cada día cosas nuevas.
•    Confrontar los prejuicios y rodearte de gente con visión positiva.  
•    Ser comprensivo, solidario y buscar apoyo cuando lo necesitas.
•    Mantener la calma, seguridad, tolerancia y distancias emocionales necesarias.

La resiliencia es la capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite, sobreponerse a ellas y salir fortalecidos. En la visión del Dr.  Boris Cyrulnik (2017), quien también perdió a sus padres cuando tenía seis años y vivió en campos de concentración, la resiliencia da un mensaje de esperanza: “Nos decían que las personas quedaban formadas a los cinco años y los mayores de esa edad que tenían problemas, los tendrían para siempre. Ahora, las cosas han cambiado y se  sabe que un niño maltratado puede sobrevivir sin traumas o recuperarse, si no se le culpa, es aceptado y se le da ayuda oportuna. Pueden volver a la vida plena y reprocesar el dolor y los traumas, quienes están marcados por profundas heridas como los supervivientes de genocidios, deportaciones, víctimas de abusos, discapacitados, marginados sociales o quienes han padecido graves maltratos y humillaciones”

¿Cómo se adquiere? Las personas resilientes pueden afrontar situaciones complicadas sin venirse abajo, tienen un estilo de afrontamiento positivo, realista y flexible. La capacidad de resistir o sobreponerse depende del moldeamiento familiar y social, de allí que el entorno debe dar una base estable de afecto y seguridad (Lucas, A, 2017). Factores como la estabilidad emocional y las fortalezas desarrolladas influyen a la hora de resolver estas situaciones, así como la habilidad de tolerar o minimizar el desgaste que suponen los problemas. Otro factor importante, es aprender a mantener la calma, desarrollar un pensamiento reflexivo y una actitud flexible. También, el no sentirse solo frente a un riesgo, dice de la previsión, confianza y seguridad personal adquiridos.

¿Influye la familia y el entorno? Resulta difícil predecir la capacidad de adaptación de un niño frente a la adversidad, ya que a lo largo de la vida las personas cambian. Sin embargo, observando la manera en que expresa su iniciativa, emoción, rabieta y, en especial, cómo afronta la frustración, podemos tener algunos indicios de su desarrollo.  Si posee buena tolerancia a la frustración y sabe hacer frente a las dificultades, será un predictor valido en el aprendizaje de la resiliencia a lo largo de la vida (Fuster, C. 2017). También, podemos observar cómo las personas aprenden afrontar los cambios y las alteraciones en las rutinas diarias, ya que muchos niños y adolescentes lo viven como algo motivador por ser nuevos, mientras que a otros, los desestabiliza y confunde.

No hay límite de edad ni de escolaridad. Según los expertos, la resiliencia se puede adquirir a lo largo de la vida ya que es como un músculo que se puede entrenar (Cyrulnik, 2017). Los maestros, psicólogos y consejeros trabajan a diario con personas sobrepasadas por alguna situación. Les enseñan habilidades sociales, como mejorar la autoestima, a dar la importancia justa a las cosas y cómo abordarlas. También, las entrenan en ganar estabilidad emocional y recursos para afrontar las adversidades. Es más,  hay gente que se beneficia de la sabiduría y apoyo de los demás, de la “escuela de la vida”, aprenden a ser tolerantes, compasivos, racionales y  acceder a una vida significativa. Por ejemplo, Constantino, fue un niño campesino criado bajo una disciplina rígida que según él, le enseñó a ser muy responsable porque tenía que cuidar y convivir él solo con las vacas en el monte. Incluso, en ocasiones tenía que dormir en las cuevas experimentando mucho miedo y soledad. No obstante, su afán de progreso lo sacó de su rancho a los 20 años de edad. Su timidez y poca sociabilidad no le impidió trabajar como jardinero, llegando a ser uno de los mejores y bien estimado por sus patrones. Hoy a sus 45 años, sigue siendo un hombre responsable, buen jardinero, ha terminado sus estudios básicos, sigue trabajando en su autoestima, habilidades sociales, y se está preparando para abrir su propio negocio.

Por una educación para la vida. La familia, escuela y comunidad, pueden contribuir en el desarrollo de las habilidades resilientes. Es más, en contextos socioeconómicos precarios hay grandes muestras de resiliencia. No obstante, es necesario incorporar este aprendizaje en edades tempranas, entre otros, hay que aprender a no protegerles o reprocharles de todo a los niños, a no ocultar cosas que ocurren a su alrededor, a responder sus preguntas de forma sencilla y concreta. También, halagar sus aciertos y  estimular su creatividad e iniciativas. Ellos, afrontarán los cambios cuando sean adultos, según como han aprendido hacerlos en etapas infantiles. Por eso, es importante fomentar la autoestima, autovaloración y seguridad para que hagan afrontamientos de éxito en cualquier edad de la vida; así como, dar ejemplo de solidaridad, cooperación y no solo de ser altamente competitivos, para evitarles ansias desmedidas de ganancia o poder, o de caer fácilmente en la frustración.

Finalmente, Las experiencias de María y Constantino, dicen que sí es posible salir fortalecidos de las adversidades y acceder a una vida significativa con afecto, aceptación y auto valía. El moldeamiento familiar y las condiciones socioculturales suelen ser determinantes, también la manera cómo se gestiona, entre otros, la autoestima, confianza personal, resolución de conflictos y la tolerancia a las frustraciones. Así que, trabajemos pues un recurso más a favor de la recuperación y del bienestar.

Dr. Julio Celada González, Médico-Psiquiatra y Psicólogo     
 California, USA. 2018





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