Las Mentiras


“Pinocho. Personaje de un cuento asociado a la mentira”

Una mentira es un discurso contrario a la verdad, dado por alguien y que espera que los oyentes le crean.

Existen tipos de mentiras, desde las inocentes que tratan de evitar algún perjuicio para alguien; hasta las patológicas, donde el mentiroso no tiene empatía con nadie y le resulta fácil mentir. 

En el mundo de los niños, la capacidad de fantasear es natural, esto les permite salirse de las reglas que dominan la realidad. Para ellos fantasía y realidad se entremezclan. Conforme van creciendo, van incorporando valores morales y mentir saben que es algo malo.

Si observamos que el niño miente con mucha frecuencia, puede ser una señal de que “algo” está afectando las relaciones familiares, o el estilo de crianza es rígido, o los modelos que estamos dando son inadecuados. Y si optamos por los castigos, muchas veces son desproporcionados. Incluso, avergonzarlos o calificarlos de mentirosos, es el peor castigo. 

Mejor será que dialoguemos los motivos, y poder hacer los cambios que restituyan el respeto y la confianza. Conviene escuchar qué insatisfacciones tienen, qué valores están incorporando.

Cuando chicos y grandes acordamos ser honestos, la vida es más simple y nos ahorramos energía. Estamos de acuerdo en no pasarnos la luz roja, ni escondernos ante una llamada, ni negar que tenemos una tarea. Sin embargo, el niño puede volver a mentir y reaccionamos de manera cruda o violenta, esto puede hacer más daño. Será mejor callar y hablarlo en otro momento con serenidad y comprensión.

Estas experiencias, son muy útiles a los adultos para reflexionar:

¿Cuántas veces mentimos y nos justificamos? ¿Somos conscientes que mentimos para cuidar nuestra imagen personal? ¿Mentimos para manipular y conseguir lo que queremos? ¿Mentimos para guardar secretos?

Si esto es frecuente, quiere decir que nos mentimos a nosotros mismos, cayendo en el autoengaño. De tanto repetirlo, llegamos a creer nuestras mentiras. Creemos que lo que decimos es verdad. Este juego mental es mejor afrontarlo con pequeños actos de valentía, así nos iremos abriendo a la madurez psicológica y la expansión espiritual.

 Un niño ya lo dijo: “De la verdad no te puedes ocultar, siempre te va a encontrar”

    Mg. Miguel Benavides Peña
Terapeuta Familiar y de Pareja



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