Afrontando Reproches y Culpas


“Si experimentas sentimientos de culpa, corres el riesgo de convertirte en tu propio verdugo” (Sêneca)

La preocupación que la familia experimenta debido al problema del ser querido afectado por alguna condición, se agrava por los frecuentes reproches y cambios de humor de éste; así como, por sus propias dudas que producen sentimientos de culpa. Toda vez, que la persona afectada, como parte de su problema, se enfada, aísla y reprocha a los suyos con mucha facilidad. En consecuencia, si la familia no maneja las cosas con calma y sabiduría, todos pueden caer en un círculo de culpas, reproches y sufrimiento.

Lo que podría estar ocurriendo

•    La persona afectada culpa a los suyos de todo.
•    El padre reprocha a la madre de descuido y ésta a él de abandono.
•    Se desesperan, no saben qué hacer y les cuesta seguir los consejos.
•    Unos, descargan las responsabilidades en los otros y encuentran excusas para justificar sus propios errores.

Por consiguiente, los miembros de la familia mutuamente descalificados se hallan más débiles para hacer frente al problema principal, y en estas condiciones, el problema del ser querido parecerá más difícil. Sin embargo, cuando la familia comprende la naturaleza del problema y aprende a manejar sus propias emociones, puede superar el sufrimiento y trabajar proactivamente en favor de la recuperación.

El miedo a lo que dirá la gente, influye

Los sentimientos de malestar y culpa asociados, también se relacionan al estigma “el miedo a lo que dirán los demás y a la vergüenza, porque en la familia hay un problema de salud mental”. El temor a la crítica y al rechazo de los demás está asociado con la ignorancia y ciertas creencias. Por ejemplo, la gente desinformada asocia las condiciones mentales con debilidad, falta de carácter, castigo divino o maldición. Sin embargo, cuando se educa a la gente y se conoce que un desorden mental severo es una enfermedad como cualquiera otra,  puede abrirse un panorama más objetivo. Es decir, se puede conocer la naturaleza del problema y sus causas; con ello, puede reaparecer la esperanza y las alternativas en favor del tratamiento y la recuperación. Esta nueva actitud, ayuda a superar el miedo y el estigma, a involucrarse positivamente en programas de educación en salud mental, así como en la prevención, tratamiento y recuperación en variadas condiciones mentales y psicosociales.

Por otro lado, las familias “buscando ayuda para sus seres queridos también las buscan para ellas mismas”. Por esta razón, los centros de salud mental y los programas de salud mental comunitarios, hábilmente destinan su tiempo (o deben hacerlo) para trabajar con la familia y con el entorno social, a fin de ayudarles a recuperar la confianza en ellos mismos, entrenarlos y hacerles participar activamente en el proceso de recuperación del usuario. Así, las familias que se dejan ayudar poco a poco recuperarán la tranquilidad, superarán sus sentimientos de culpa, aprenderán a manejar sus propias emociones y a coordinar mejor entre sí, para ser más eficientes en las ayudas que proveen. También, necesitarán involucrarse en programas de prevención en la comunidad.
 
Ideas para contrarrestar situaciones incómodas

Condiciones mentales severas como esquizofrenia o desorden bipolar, no son causadas por acción u omisión de la familia. En cambio, su actuación positiva ayudará en la prevención y recuperación. Igualmente, las reacciones bruscas, como insultos y rechazos del paciente, se asocian con los altibajos del proceso y no necesariamente con descuidos y culpas, como algunas familias piensan: “Me odia, como que le hubiera hecho algún daño ¿Qué habré hecho mal?”. Al paciente en crisis, le cuesta controlar sus impulsos. Sin embargo, puede darse cuenta que su familia está agobiada y esta situación le afectará más. En cambio, si la familia está tranquila podrá irradiar un mensaje de seguridad y confianza, que producirá un poderoso efecto tranquilizador.  También, le servirá para pensar con criterio y hacer uso de recursos útiles para contrarrestar la crisis.  

Prevenir comportamientos confusos

Muchas familias se sienten orgullosas de que sus hijos son obedientes y prefieran estar en casa en vez de salir con amigos. Sin embargo, aquello podría ser reflejo de comportamientos sumisos y desvalorados, de aislamiento social y baja autoestima, relacionados con problemas psicosociales o mentales. Como familias y comunidad, necesitamos involucrarnos, ayudar a construir salud mental y sentimientos de bienestar en los nuestros. En países donde se promueve la autoestima colectiva y cultura del bienestar, las condiciones mentales se han reducido drásticamente. Igual, ciertos problemas de salud mental se manifiestan a través de comportamientos benevolentes y alianzas casi cómplices con alguno de los padres, mientras que se muestran hostiles con el otro, ahondando las contradicciones y reproches en la familia. Por ello, una mejor coordinación familiar, ayudará significativamente a superar los obstáculos.

Es posible hacer la diferencia

No es fácil, aprender a ejercer el rol de padres o pareja, menos como ayudar a un ser querido afectado por una condición mental. Lo bueno es que podemos entrenarnos para comprenderlo, poder estar tranquilos para persuadir o disuadir conductas ante sus enfados, altibajos o crisis. También, para poder ayudarlo mejor y buscar el momento apropiado para actuar.  Finalmente, cuando se ve que el ser querido está mejor y se es consciente de que en esta mejoría, la familia ha jugado un rol importante, recordar la frase: “Si bien ella no es causante de la condición, sin embargo, es corresponsable de la recuperación”. Este argumento, tiene la capacidad de fortalecer las actitudes positivas de la familia y de desterrar los cargos de conciencia y las preocupaciones innecesarias.


Dr. Julio Celada González, Médico-Psiquiatra y Psicólogo
Los Ángeles, CA 2019




<< Ver listado de Noticias