FORTALEZAS CÍVICAS DE LA VIRTUD DE TEMPLANZA Desde el enfoque de la Psicología Positiva


La TEMPLANZA, como toda virtud es una disposición firme de la racionalidad del hombre para obrar bien, de acuerdo a la moral; es un potencial superior que nos protege contra los excesos, que nos faculta a ser sobrios y moderados. Las fortalezas de carácter que integran esta virtud son: el perdón, la humildad, prudencia y autorregulación.

El PERDÓN, enfocado desde su esencia, es dejar ir el dolor cuando se le ha hecho un mal. Significa perdonar a aquellos que han procedido mal, aceptando sus limitaciones; es dar a las personas una segunda oportunidad, no ser vengativo ni rencoroso. La fortaleza del Perdón se asocia con beneficios para nuestra salud física y psicológica, el bienestar emocional y espiritual (Niemiec, 2018)

La HUMILDAD, se fundamenta en que los logros que conseguimos no eleva el valor; en este sentido,  la persona humilde considera que sus éxitos o fracasos carecen de gran importancia. Se le define por dejar que los logros propios hablen por sí mismos y que los otros sean los que hablen de uno mismo, no buscar ser el centro de atención y no creerse más especial que los otros; por ello tiene por dimensión a la Modestia. La Humildad implica una autoevaluación precisa, exploración de las limitaciones y dejar de lado el sí mismo. (Niemiec, 2018). La humildad no es sinónimo de pobreza, es sinónimo de nobleza.
La PRUDENCIA es sinónimo de discreción, moderación, sensatez; significa ser cuidadoso y concienzudo sobre nuestras decisiones,  no asumir riesgos innecesarios e indebidos; no decir o hacer cosas de las que después uno se puede arrepentir. Las personas prudentes tienen visión de futuro y son dialogantes (Alarcón, 2009). La esencia de la Prudencia es precaución sabia (Niemiec, (2018).

La AUTORREGULACIÓN tiene como dimensión al Autocontrol y es definida como la capacidad para neutralizar o regular nuestras respuestas emocionales, sentimentales y en la toma de decisiones, ejerciendo control sobre  lo que uno siente y hace; traduce disciplina. En esencia significa controlar los propios impulsos, emociones y auto-manejar vicios. La Autorregulación es un potencial que también se puede fortalecer con la práctica y ha sido asociada a conductas de salud (Niemiec, 2019).


Dra. Rosario Arias Barahona Guzmán
Presidenta de IPPSE

 



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